Profesorado de Meditación

La Fundación Hastinapura presenta el Profesorado de Meditación, destinado a todas aquellas personas que quieran formarse para dirigir prácticas, enseñar y compartir con el resto de los seres este Arte Sagrado.

 · Duración: 3 años
 · Ciclo Lectivo: de Marzo a Diciembre
 · Clases: 7 hs. semanales, teórico-práctico
 · Retiros de práctica intensiva.
 · Turnos: Matutinos y Vespertinos.

Programa de Estudios

Primer año

Meditación I (Teoría) - Meditación I (Práctica) - Introducción a la Filosofía - Etica Comparada - Práctica de Hatha Yoga

Segundo año

Meditación II (Teoría) - Meditación II (Práctica) - Metafísica - Psicología - Práctica de Hatha Yoga

Tercer año

Meditación III (Teoría - Meditación III (Práctica) - Sabiduría Espiritual - Bhakti Sutras - Práctica de Hatha Yoga

Consultas en nuestras Sedes

   

Meditación

Si el arte del pensamiento es uno de los grandes y gloriosos atributos humanos, el divino arte de la meditación es Su Coronación. Con el pensamiento, el hombre busca constantemente caminos, ideas, razones. Con el pensamiento construye “su” mundo, hace ciencias, descubre nuevos horizontes, etc. El punto cúspide de tanto movimiento mental se halla en la quietud de la meditación. No es una quietud vacía. Es la centralización de todas las infinitas fuerzas del pensamiento alquimizado en su re-unión con el Ser. El que medita se re-Une consigo mismo, logra la comprensión del más grande de todos los misterios -su re-Unión con el Ser-Dios- y por lo tanto, conquista la tan anhelada paz y amor perpetuos.

La senda de la meditación no es fácil. En el momento actual, Occidente la ha descubierto, y habla mucho sobre ella, pero la verdad es que para llegar realmente a comprender el arte de la meditación, el hombre debe hallarse plenamente despierto para la conquista de su ser, lo cual le exige un profundo desapego de todo lo intrascendente y mundano. Con suprema pedagogía, hay que enseñar a los discípulos el arte de perder “para ganar”. Ningún águila puede volar hacia las cumbres de sus montañas con una piedra atada a sus alas. Es menester que abandone la piedra si su deseo es conquistar la divina ciencia del vuelo. Esto es lo que se enseña pacientemente en nuestras clases de meditación. La esencia de toda meditación es llegar a Dios, nuestro Señor, y no debemos, por lo tanto, tomar su camino a la ligera y de modo superficial, y sin estar munidos de paciencia extraordinaria y amor ilimitado por nuestro Padre Celeste.

Meditación y amor son hermanos gemelos. No se puede meditar sin amor; el amor es tan imprescindible en la meditación como el hidrógeno y el oxígeno para la conformación de las aguas. Meditación no tiene nada que ver con el logro de una circunstancial calma mental. Podemos lograr la misma calma observando un paisaje que nos distensiona, pero eso nada tiene que ver con el arte de la meditación.

Nuestros cursos se hallan dedicados al desarrollo del amor divino en los corazones de nuestros discípulos para que en su terreno sagrado pueda florecer el arte supremo de la meditación.

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disponibles este mes.

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